miércoles, 11 de junio de 2014

Brasil y sus posibles 'malos de la película'

Creo que está claro para todos -o para casi todos- que el favorito para llevarse este Mundial, no sólo por una cuestión de historia y nivel futbolístico -aunque, valgan verdades, esta debe ser una de sus versiones más discretas de los últimos tiempos-, sino también por localía, es Brasil. Los que intentamos humildemente descifrar o presagiar qué sucederá en esta Copa del Mundo tenemos claro que la verdadera competencia se dará por saber qué selección terminará siendo el 'malo de la película', es decir, qué equipo acabará aguando y silenciando la fiesta carioca que se está preparando con tanto afán. Aquí les presento a algunos candidatos:

Argentina

Por su eterno rol antagónico con la 'verdeamarelha', los aficionados argentinos ven con buenos ojos la oportunidad de alzar la copa máxima en la tierra de Pelé. Para esto los 'albicelestes' cuentan con un equipo bastante compacto, quizás inferior -en cuanto a lucimiento- a los de las últimas presentaciones mundialistas, pero reforzado con algunos jugadores que han alcanzado un alto grado de madurez: Lionel Messi es el ejemplo más claro. Quizás no ha sido su año en cuanto a competencias europeas, pero nadie podrá negar que 'la pulga' ha cobrado protagonismo con su selección tanto en el proceso clasificatorio como en los partidos de preparación previos a Brasil 2014, algo de lo que antes no podía presumir, siendo presionado exclusivamente por sus estupendas actuaciones en el Barcelona. Otro jugador que no sólo ha alcanzado madurez sino que además ostenta su mejor momento es Ángel Di María. La estrella del Real Madrid viene de levantar la 'orejona' de la Champions League, siendo además un factor decisivo en aquella memorable final ante el Atlético. Y no sólo ha ganado esto, también ha ganado físico. Ya no es el escuálido alero que daba la sensación de quebrarse en cualquier momento con alguna jugada brusca del rival de turno; a sus 26 años luce sólido, tácticamente impecable, y además más desiquilibrante que nunca. Es, sin dudas, una de las grandes esperanzas 'gauchas' de cara a lo que viene. 

La dupla de la esperanza: Messi y Di María tendrían que ser los motores 'albicelestes'.
No está de más mencionar en esta lista al siempre importante Javier Mascherano, al férreo Hugo Campagnaro, al experimentado Martín Demichellis -de gran campaña con el Manchester City en la pasada temporada-, y al exquisito goleador Gonzalo Higuaín. Por si esto fuera poco, Sergio Agüero también planea romper más de una red cuando le toque salir al campo. La rivalidad de la Argentina con Brasil es casi tan antigua como el mismo fútbol. En un inicio se trataba de un choque entre fuerza y habilidad, garra y talento, hoy esto se ha amalgamado y equilibrado. Ambos equipos poseen virtud, temperamento y hambre de gloria. Pesará que Brasil está en su feudo -con todo lo que esto pueda implicar, sea a favor o en contra-, y que la Argentina, hace rato, se muere por sacarlo del camino en una instancia definitiva. Aquí vale la pena recordar que la última vez que Argentina eliminó a Brasil de un Mundial fue en Italia 1990. Sin embargo el recuerdo grato más reciente de una instancia definitiva lo tiene la 'canarinha', pues venció a los platenses en la final de la Copa América Venezuela 2007. Antes había hecho lo propio en la de Perú 2004. Cosas que no se olvidan así no más.

Uruguay

Hablábamos de enfrentamientos históricos entre garra y talento; si bien sería mezquino decir que Uruguay es hoy por hoy "pura garra" -con jugadores de tan buena técnica en sus filas, ¡por favor!-, los enfrentamientos entre charrúas y cariocas suelen ser un homenaje a aquellas míticas batallas de las que nos cuentan siempre los viejos. Esos enfrentamientos donde un rival se sabe inferior pero que, en base a eso, encuentra una fortaleza mental que lo ayuda a vencer al más pintado. Hablarle de Brasil a cualquier uruguayo es recordarle la imborrable hazaña del 'maracanazo'. Aquella vez en la que un equipo de prácticamente "once desconocidos" -es figurativo, no se ofendan- silenció por entero a un coloso que albergaba más de 100 mil espectadores que esperaban bailar mucha samba ese día. En el pequeño país del oriente sudamericano se respira esa misma esperanza. ¿Se podría repetir tan estoico logro?, ¿por qué no? 

La gran hazaña charrúa de todos los tiempos.
Uruguay cuenta hoy en día con un equipo que mezcla perfectamente experiencia, juventud, solidez y fantasía -sí, fantasía en Uruguay, no se perdieron de nada-. Repasando su nómina nos encontramos con jugadores de la talla de Diego Lugano, un defensor de primer nivel, gran tiempista, y dotado de un liderazgo infalible. Diego Godín, quien no necesita de mucha presentación tras una temporada casi de ensueño con el Atlético del 'cholo' Simeone, donde además fue protagonista en instancias finales. Walter Gargano y Egidio Arévalo Ríos, dos incansables perros de presa que aseguran recuperación en la mitad de la cancha. Nicolás Lodeiro, que es un lanzador de esos que parecen lentos pero que son capaces de poner el pase distinto y definir un partido cerrado con un solo movimiento mental y físico. En el frente de ataque los uruguayos presentan a Edinson Cavani, un delantero con mucha habilidad y versatilidad, además de buen juego aéreo -aunque en esto creo que todos los uruguayos son impecables, sí, todos, incluso los que juegan en ligas inferiores como la peruana-. Diego Forlán, que aunque esté en el declive de su carrera sigue siendo Diego Forlán. Y ni qué decir de Luis Suárez, astuto, técnico, hábil, inventivo -incluso para las faltas-, corajudo antihéroe, y además un estupendo definidor. Si me preguntan a qué equipo Brasil podría tenerle miedo, yo diría, sin pensarlo dos veces: a Uruguay. 

Duro de marcar: Luis Suárez, aún "entre algodones", sería la gran figura uruguaya en Brasil.
Alemania

Algún amigo alemán me comentó una vez: "los alemanes tenemos una cultura del orden bastante acentuada. No perdonamos la improvisación en ninguno de sus aspectos, ni siquiera en lo artístico. El fútbol no es la excepción. Podemos aplaudir a un Ronaldinho que invente una jugada de show, pero en el fondo cuestionamos si aquella jugada no pudo haber sido elaborada previamente con la participación del conjunto. Tratamos de prepararlo todo, absolutamente todo. Sé que en el fútbol esto no es siempre así y de seguro ello nos ha costado más de una derrota, pero así también conseguimos grandes hazañas". Esta es, en resumen, la razón por la que los alemanes van desarrollando una asolapada rivalidad con Brasil. Rivalidad que quizás el tiempo no nos ha dejado ver crecer -a juzgar por las pocas veces en las que ambas escuadras se cruzaron en los mundiales, sin contar el recuerdo más o menos fresco de Japón-Corea 2002-. Resultaría ser más bien una rivalidad cultural. Improvisación versus preparación. Evidentemente esto una mera generalización de los hechos. Brasil, si bien siempre ha tenido jugadores con mucha inventiva, ha sabido adaptarse a las exigencias tácticas del fútbol a través del tiempo. No son sólo once virtuosos que salen a la cancha a inventarse cosas. Esto, de hecho, no les habría valido de nada al momento de enfrentarse con equipos técnica, táctica y físicamente bien preparados como siempre han sido las principales selecciones europeas. Y volviendo a la actualidad, Alemania juega hoy sin brillanteces individuales, pero afianzando un juego colectivo que sí llega a ser brillante. 

Alemania asegura el gol con Klose.
Revisando la lista definitiva germana, nos encontramos con Manuel Neuer, una garantía en el arco. Matt Hummels, quien desde hace buen tiempo es figura indiscutible del Borussia Dortmund. El recorrido Philipp Lahm, titular y capitán del Bayern München desde hace varias temporadas, además un lateral con muchísima proyección en el ataque y correcta solidez defensiva. Bastian Schweinsteiger, cuyas virtudes técnicas y tácticas son conocidas por todos. Thomas Müller, a quien no le pesa el apellido, un volante con mucha llegada y gol. Mesut Özil, mismo comentario que el de Forlán para él. Y, cómo no, el inacabable Miroslav Klose, vigente en los mundiales desde 2002, y un goleador extraordinario. Ya sea por cuestiones culturales, por ese orgullo que siempre se le adjunta a los alemanes, o porque simplemente el colectivo germánico puede brillar más de lo que muchos esperan, Alemania podría dar la gran sorpresa en esta Copa del Mundo. Una sorpresa que para ellos sería fruto de una empeñosa y meticulosa preparación.

Italia

En esta lista de posibles 'malos de la película' no podía faltar el equivalente europeo de Uruguay en cuanto a identidad histórica. Italia es casi un especialista en ganar cosas importantes en base a dos cosas fundamentales: táctica y temperamento. Curiosamente esto no la exonera de contar en la actualidad -y también desde tiempos inmemoriales- con jugadores técnicamente muy bien dotados como Andrea Pirlo, Antonio Cassano y Daniele De Rossi, aunque el resto de su nómina esté conformada por jugadores más hechos para el choque, juego aéreo o jugadas de táctica fija en general; y claro, adelante el siempre peligroso -en muchos aspectos- Mario Balotelli, y un poco más atrás, bajo los tres palos, el eterno Gianluigi Buffon. Sin dudas la 'azzurra', esta vez de la mano de Cesare Prandelli, apostará por la fórmula que le dio tan buenos resultados en 2006, cuando alzaron la copa derrotando a una Francia que aún contaba con su más brillante generación -Zidane, Henry, Vieira, por si no lo recuerdan-. El antecendente más fresco entre italianos y brasileños en instancias definitivas data de Estados Unidos 1994. En aquella ocasión el 'scratch' se hizo con la copa tras vencer vía penales -recordemos el penal fallado por Roberto Baggio- en una ajustada y emocionante final. No sería descabellado pensar que hay sed de revancha veinte años después, sobre todo por el morbo que genera la posibilidad de arrebatarle al pentacampeón una copa en su propia casa. Habrá que ver.

Magro recuerdo: Después de veinte años, Italia podría tener revancha en Brasil.
Podemos añadir más candidatos según la óptica de cada uno. La historia, sin embargo, siempre tendrá participación directa en el campo de juego a través de las rivalidades. Rivalidades que hacen aún más rico al fútbol. Aunque, quién sabe, este Mundial podría significar el inicio de otras nuevas.

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